La imagen del dominante como un simple sádico o un egoísta es otro cliché que se desmorona al examinar la práctica real. En el BDSM ético, ser dominante se parece más al rol de un líder que asume una enorme responsabilidad por el bienestar de su sumiso. Para añadir más matices, la comunidad distingue entre un dominante y un amo. Mientras que un "dominante" puede ser simplemente un tipo de personalidad (y a veces "más un matón que un verdadero líder"), un "amo" es un rol que exige un liderazgo ético, un enfoque en el crecimiento del esclavo y una responsabilidad del 100% sobre su bienestar. Lejos de ser un abusador, un buen dominante o amo actúa con cuidado, control y justicia. Sus responsabilidades clave incluyen: • Preocuparse por su sumiso: Siempre debe tener en mente el mejor interés de su pareja. • Evitar el egoísmo: La crueldad sin propósito no forma parte de una dinámica sana. No se puede ser egoísta y ser un buen dominante. • Ser un líder y proveedor: Su rol va más allá de dar órdenes; implica guiar y proveer un entorno seguro. • Aplicar disciplina justa: Cuando se aplica, el castigo debe ser justo, controlado, sin emoción y relevante, reforzando la seguridad de la dinámica. Esta perspectiva humaniza el rol y lo aleja del estereotipo del tirano, mostrando que la autoridad en el BDSM se basa en el cuidado, la confianza y el liderazgo ético.