La cruda verdad, sacada directamente de la experiencia, es que encontrar un compañero de juegos adecuado es "realmente difícil". no "un poco complicado", sino "realmente difícil". Existe una especie de problema de oferta y demanda donde los sumisos y sumisas a veces sienten que tienen que competir por la atención de un buen amo o ama debido a que hay más dominantes o amos en proporción de 3 por cada sumiso o sumisa.

En esta jungla del kink, sobrevive el más apto, y los más aptos, seamos sinceros, son siempre los compañeros más atractivos. pero antes de que corras al gimnasio o te pongas a llorar frente al espejo, déjame decirte que el atractivo aquí es mucho más que una cara bonita o un cuerpo bonito.

Quizás el atractivo puede ganar la batalla, pero no la guerra, hay una plaga de lo que algunos llaman "sumisas tipo princesa" que tratan a los amos o amas como si fueran funcionarios públicos a su servicio, esperando que les den todo lo que quieren sin ofrecer nada a cambio. Esto es un repelente instantáneo. ser sumiso o sumisa no tiene nada que ver con ser un felpudo pasivo; se trata de la entrega activa y poderosa del control. Un sumiso, hombre o mujer, que entiende esta diferencia y que ofrece su obediencia y servicio con sinceridad es infinitamente más deseable que cualquier cara bonita con aires de diva.

Cómo destacar entonces

Fácil: haz los deberes. la mejor forma de demostrar tu valía es convertirte en un experto en tu dominante. estudia a tu amo o ama como si fueras un detective privado (o un acosador con permiso, llámalo como quieras). Aprende qué le gusta y qué no, descubre cómo complacerle de verdad. Esto no debe ser algo pesado, debe ser parte de la emoción de la dinámica. Mostrar este nivel de dedicación y atención te diferencia del resto y demuestra que entiendes el juego. Además, hay una emoción innegable en el arte de complacer a tu dominante.

Y ahora, el giro de guion más inesperado: tu mayor poder como sumiso o sumisa es tu honestidad. La paradoja es que al rendirte y ser brutalmente honesto sobre tus límites y tabúes, te conviertes en un tesoro. Un amo o ama, sea hombre o mujer, puede jugar con mucha más libertad y seguridad con alguien en quien confía plenamente. Si saben que serás absolutamente honesto, que nunca fingirás por quedar bien, la confianza se dispara. Siempre he dicho que la confianza es la piedra angular en la que se edifica una relación bdsm.

Resumiendo

Para sobrevivir y triunfar en esta jungla del kink, no necesitas ser el más guapo o la más guapa del lugar. necesitas ser el más inteligente, el más atento y el más auténtico. Los amos y amas no buscan un objeto bonito, sino un compañero o compañera de juegos valioso. un gran sumiso o sumisa es, a su manera, un practicante experto. Y ser ese compañero deseable no es algo con lo que se nace, es un arte que se puede aprender, practicar y perfeccionar hasta convertirte en la pieza más codiciada del tablero.